Folklore y curiosidades del crisantemo

Una flor de otoño es el crisantemo, asociada también al folklore típico de esta época, no deja de ser una hermosa flor que, independientemente de la mitología, especialmente como flor cortada, tiene un gran valor ornamental. El éxito de esta flor es debido a que es una planta que se adapta muy bien al manejo del fotoperíodo y podemos cultivarla en invernadero produciendo flores casi durante todo el año.

Crisantemo © Helen Littlet Horpe

Orígenes del crisantemo en la cultura popular

Esta capacidad de adaptarse a la inducción artificial de las horas de luz posiblemente se deba a que es una planta que desde hace cientos de años es cultivada como ornamental.

Japón es el lugar de origen del cultivo de crisantemo y existe constancia de que se cultivaba crisantemo ampliamente durante el período Edo, siendo una flor representativa de conceptos como la fertilidad y la protección.

El crisantemo se cultiva como planta ornamental desde la antigüedad © Stuart Dootson

Este manejo agrícola del crisantemo como flor ornamental dio lugar a variedades de formas y colores en las flores. Cultivares que atravesaron el mar, llagaron a China, donde también se convirtió en una planta muy popular hasta, posteriormente, recalar en Europa.

Crisantemo amarillo y rojo © Sue Lowndes

Aquí su folklore tuvo una connotación diferente a la oriental y parece que precisamente por su floración otoñal se asoció al día de difuntos. De manera natural el crisantemo alcanza su floración más abundante y tupida a finales de octubre, característica que unida a su tolerancia al frío propio de la temporada convirtió esta flor en la mejor opción para honrar y decorar las lápidas de los fallecidos.

Curiosidades y fotoperíodo

El crisantemo no participaría en este folklore sino fuera por su peculiar fotoperíodo, entendiéndose este mecanismo vegetal como la capacidad que tiene de reaccionar a la duración del día y la noche.

Ramo de crisantemos © Dave Crosby

El crisantemo es una planta que necesita pocas horas de luz diaria para estimular la floración, de manera que aprovecha las temperaturas más suaves y el aumento de la disponibilidad de agua proveniente de las primeras lluvias otoñales como una estrategia para imponerse a otras plantas. Y es que, activado este mecanismo vegetal, el crisantemo tiene menos competencia para propagarse procedente de las plantas que florecen en primavera que son muchas más.

Crisantemo naranja © Steve McDonald

Gracias a esta facilidad para manipular el fotoperíodo es una flor muy apreciada para cultivar en invernadero y es posible encontrarla más allá de noviembre. Además, en multitud de cultivares con formas y colores diversos.

En este sentido, encontramos cultivares en que los capítulos florales están agrupados con muchas o pocas brácteas de colores, así como, con formas desde aplanadas hasta completamente esféricas.

Crisantemo variedad ‘Stockton’ © Meighan

Variedades como ‘Stockton’, ‘Morgan’, ‘Bravo’ o ‘Pennine Lotus’, son algunos ejemplos de la diversidad que presentan las flores de crisantemo. Una flor que brilla con luz propia y es recordatorio de que el otoño es una estación que va más allá de hojas que van cambiando de color y ramas que van quedando desnudas.

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