No todos los hongos son malos

Cuando hablamos de las plantas que usamos en jardinería y los hongos que aparecen en los espacios verdes tendemos a pensar en enfermedad. Y es cierto que hay muchos hongos patógenos que afectan notablemente al valor ornamental de la vegetación que habita un jardín pero, por otro lado, no es justo incluir a todos los hongos en el grupo de los perjudiciales pues existen otros muchos que no es que sean beneficiosos, es que sin cuya presencia seria imposible la vida en el jardín e, incluso, en los ecosistemas.

Hay hongos que son beneficiosos para el ecosistema del jardín © Werner Willemsen

Una de las asociaciones más fructíferas que existen en la naturaleza son las micorrizas, que consiste en una asociación entre plantas y hongos en la que las primeras mejoran su capacidad de absorber agua y nutrientes a través de las raíces y los segundos pueden obtener hidratos de carbono y vitaminas que necesitan para vivir pero que por si solos no pueden sintetizar.

Eléboro creciendo sobre el suelo © Amadej Trnkoczy

También, las micorrizas sirven de punto de comunicación entre plantas, pues las estructuras filamentosas de los hongos, hifas, cubren un amplio volumen bajo tierra llegando hasta las raíces de varías plantas. Gracias a este contacto vegetal por medio de hongos, una planta puede “informar” de sucesos como carencias de agua o nutrientes que comienzan en un punto del espacio verde y llegar la “noticia” a otra planta en otro lugar que esté interrelacionado por las micorrizas.

Las micorrizas conectan a las plantas a través del suelo © Kev Chapman

Son hongos que realizan esta función beneficiosa para la vegetación pero, incluso, hay algunos que además de ser micorrizas son apreciados para consumo como por ejemplo Tuber melanospermum, la conocida trufa, que posee una relación micorrícica especial con árboles del género Quercus al que pertenecen alcornoques, encinas y robles.

Hongos creciendo en un bosque © Nic Stage

La importancia de los hongos beneficiosos no está limitada unicamente a las micorrizas, pues los hay que realizan podredumbres en la materia orgánica del suelo. Y es que descomponer ciertas sustancias de restos orgánicos se encuentra al alcance de estos hongos cuya actividad produce un abono natural, mantillo y humus, que supone un enriquecimiento del sustrato y contribuye a la continuación de los ciclos de los ecosistemas.

Junto con cierto tipo de bacterias, los hongos que realizan las podredumbres toman los restos de hojas, ramas, frutos, corteza vegetal, así como, otros restos orgánicos y lo descomponen hasta obtener una tierra mullida de color negro, debido al alto contenido de carbono, y que es muy estable ya que no sufre más cambios.

Los hongos mejoran las características físicas, químicas y biológicas del suelo © Mick Talbot

El humus producido por hongos mejora la características físicas y químicas del suelo, además, lo enriquece por el aporte de nutrientes natural que realiza y del que obtienen alimento organismos y plantas que son la base del ciclo biológico en el que se sustentan los ecosistemas.

Los hongos favorecen el ciclo biológico de los ecosistemas © David Drei

No todos los hongos son malos, los hay que tejen una red que conecta las raíces de las plantas obteniendo un beneficio mutuo, otros sirven como alimento y otros realizan una importante labor de descomposición de la materia orgánica que permite la continuidad del ciclo biológico de los ecosistemas.

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