Estamos tan acostumbrados a ver un invernadero como un elemento del jardín, que se nos escapa que un invernadero es un jardín en sí mismo. Al menos a mi me pasa. Tradicionalmente, los invernaderos están más ligados a la producción agrícola (recordemos las impactantes imágenes de los invernaderos de Almería vistos desde el espacio exterior), pero la realidad es que independientemente de la superficie que dispongamos, un espacio verde o el propio invernadero se transforma en un jardín muy hermoso si queremos verlo con esos ojos.
Un jardín en el invernadero © Free-Fotos
Gracias a un invernadero podemos cultivar plantas que no se adaptan a la climatología que tenemos en nuestro lugar de residencia y los vegetales tendrán un refugio extra que los protege contra las adversidades. Los invernaderos son estructuras de diversos tamaños, cubiertos de vidrio o plástico translucidos que permiten el paso de la luz del sol al interior.
La producción vegetal en sistemas similares a lo que conocemos como invernadero parece ser que está documentada desde el antiguo Imperio Romano, pues existen descripciones realizadas por Plinio el Viejo. Desde entonces, el uso de invernaderos para el cultivo de plantas ha ido evolucionando conforme se desarrollaba la tecnología y los materiales empleados para su elaboración, como en el caso de una mejor producción de vidrio.
Jardín de helechos en invernadero © Bhargava Marripati
El verdadero boom del uso del invernadero fue en Inglaterra durante la era victoriana, cuando comenzaron a construirse los invernaderos más grandes concebidos hasta la fecha. El mejor ejemplo que tenemos de esta tendencia se encuentra en los Jardines de Kew. Hablamos del Palacio de Cristal que fue diseñado Sir Joseph Paxton quién ya tenia experiencia en la construcción de grandes invernaderos y había experimentado con vidrio y estructuras de hierro. El Palacio de Cristal ya tenia una doble función para planta hortícola y ornamental.
Interior en los Jardines de Kew © bongo volgo
En la actualidad, los invernaderos son espacios de cultivo de alta tecnología para las plantas que pueden incluir filtros de aire, calefacción, refrigeración, humidificador e iluminación. Además, todos estos elementos pueden estar controlados telemáticamente con programadores y aplicaciones informáticas. Pero tener un jardín en un invernadero no tiene que ser tan complejo.
Hoy en día es posible tener un pequeño invernadero en el jardín, patio o terraza, y cultivar en su interior plantas ornamentales puede ser una experiencia muy gratificante sin dejar de lado el uso lúdico y el aspecto ornamental. Su interior amplia las opciones de cultivo y es una realidad tener plantas que deseamos pero que en el exterior no podríamos como ocurre con algunas tropicales.
Estantería con plantas © Jardines Que Me Gustan
Siempre doblegados a las limitaciones de espacio, en su interior podemos cultivar macetas sobre mesas, tener estanterías con plantas, kokedamas colgando de la estructura metálica o una mesa con un par de sillas para sentarnos y disfrutar de una atmósfera tan vegetal. El diseño que deseemos, la disposición de especies vegetales en su interior, nos abre un abanico de posibilidades para contar con un espacio verde tan singular en el hogar.
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