Aunque parezca un símil extraño, lo cierto es que al construir un jardín lo podemos comparar con el oleaje del mar. Y es que, cuando miramos con perspectiva un espacio verde, observamos una serie de estratos vegetales. Primero vemos la planta baja, hierbas variadas, segundo se vería la planta media, arbustos de porte pequeño, y tercero, al fondo, la planta más alta, arbustos grandes y árboles. Estos estratos son como olas que avanzan en altura y que nos obligan a distanciarnos para poder observar el jardín con perspectiva.
Estratos vegetales que parten del borde del camino © UK Garden Photos
La posición de la vegetación en un jardín responde a unos principios básicos. Por ejemplo, la plantación que hace de pantalla visual, como podrían ser trepadoras o árboles, los colocamos en el perímetro del espacio verde en lugar de en el centro. Igual ocurre con la vegetación que constituye el conjunto verde.
Vegetación como pantalla visual © Karen Roe
La elección de las especies y su asociación deben tener en cuenta su modo de desarrollo. Cuando vayamos a constituir una asociación entre grupos de plantas de distintos tamaños, tendremos que colocar los arbustos tapizantes y la plantas vivaces de pequeño tamaño en un primer plano, creando una progresión de ejemplares cada vez más voluminosos hasta terminar con los mayores en el centro o al fondo del conjunto de plantas.
Diferentes escalas vegetales © Andy Roberts
Esta escala progresiva permite que el volumen vegetal se incorpore al entorno, integrándose y adaptándose mejor a la composición final. Además, evita crear una opresión que puede llegar a resultar agobiante cuando se colocan todos los elementos amontonados sin orden.
En realidad todo esto es un proceso que copia a la naturaleza. Cuando nos enfrentamos ante un terreno degradado, que perdió la vegetación, ocurre una colonización de plantas muy parecida a la distribución vegetal en un jardín.
Oleada de plantas que consiste primero en el establecimiento de la pradera, después llegan los arbustos y, cuando el lugar se ha desarrollado sin ningún tipo de incidencias provenientes del exterior, forma una comunidad constituida por una población de árboles.
Paisaje natural © davidgsteadman
El jardín planetario explota esta faceta de la naturaleza, actuando lo justo sobre el terreno y permitiendo las oleadas vegetales. Este estilo de jardín consiste dejar que las plantas crezcan espontáneas, estableciendo de manera natural las escalas vegetales, pero realizando los mismos cuidados de jardinería que se realizan al conjunto de plantas de un jardín usual para que posea ese mismo aspecto ordenado.
Un estilo jardinero muy dinámico, que va cambiando por estaciones e, incluso, por época pues las plantas que encontramos de un año para otro pueden ser distintas. Además, estos jardines son también de enorme valor ornamental.
Jardín planetario André Citroën © Benjamin Dumas
Lugar natural, jardín planetario o jardín convencional, en un espacio verde existen escalas que en la distancia se aprecian como estratos vegetales. Oleadas de plantas de diferente tamaño y que copia el modelo de desarrollo agreste.
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