A pesar de estar estrechamente vinculados, hormigas y jardín o cualquier otro tipo de espacio verde siempre han estado enemistados, y eso que las hormigas directamente no suelen actuar como una plaga que pueda afectar a nuestras plantas.
Hormiga “pastoreando” un grupo de pulgones © Henrik Jensen
Pero lo cierto es que el comportamiento de las hormigas puede suponer una molestia para los usuarios, así como, su asociación con otros insectos como los pulgones puede afectar a los vegetales.
Comportamiento de las hormigas
Las hormigas han llegado a casi todos los puntos del planeta. Es un organismo que triunfa allá donde va gracias a las sociedades estructuradas que forman y a la capacidad que poseen para resolver problemas complicados.
Hormiga de jardín © Beverly Buckley
Cualidad que les permite elevar el rendimiento de los recursos disponibles en el medio, cambiar hábitats para hacerlos aptos y mejorar su respuesta en caso de tener que defenderse ante una adversidad.
La tan alabada sociedad que forman, y clave de su éxito, hace que se comporten como un único individuo. Esta sociedad se basa en la división del trabajo y la comunicación entre ellas, ya que trabajan al unísono en apoyo de un bien común que es la colonia que forman.
Hormiga sobre hoja © Ken
La compleja estructura social de las hormigas vive en hormigueros, los cuales consisten en un conjunto de galerías construidas bajo tierra y que posee una salida al exterior en forma de cráter.
A su vez, estas comunidades están formadas sobre todo por hembras estériles sin alas que forman castas obreras (son las que solemos observar en el jardín), soldados u otros grupos especializados.
Hormiga obrera © Etienne
También cuentan con algunos machos fértiles y una o varias hembras fértiles que son las llamadas reinas.
La ciencia que estudia las hormigas dentro de la entomología se llama mirmecología y la pasión por este insecto himenóptero es tal, que sus devotos construyen hormigueros entre dos placas transparentes para observarlas y estudiar su comportamiento dentro de la colonia.
Hormigas colaborando © Fractality
Algunos consejos para el control de hormigas
Si después de analizar la biología que rige el comportamiento de las hormigas no he despertado tu simpatía por las hormigas y sigues aún dispuesto o dispuesta a acabar con ellas…, lo primero que debemos aclarar es que es imposible eliminar de un espacio verde todas las hormigas y mucho menos para siempre. En cambio, podemos controlar su población y mantenerla a raya obteniendo un hábitat en armonía para el jardín.
Hormiga junto al borde © Lennart Tange
El método más eficaz para establecer un control de la población de hormigas de jardín es a través de un cebo granulado atrayente. Este tipo de producto se usa aplicando una pequeña proporción no superior a la cantidad de una cuchara de café junto al hormiguero, las hormigas obreras se ven atraídas porque piensan que es alimento y lo distribuyen por las galerías acabando con la colonia.
El inconveniente que posee este tipo de productos es que pueden dañar gravemente el medio acuático y los organismos que viven en él, por eso es conveniente que la aplicación sea realizada por personas con experiencia.
Hormiga en el haz © Carin Rodhen
Porque tampoco debemos olvidar que las hormigas forman parte del ecosistema del jardín, contribuyen positivamente a la dinámica y flujo de biomasa y por ese motivo debemos buscar siempre un equilibrio que permita la convivencia.
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