Flores de montaña

Tenemos tan asociado que las plantas de montaña crecen en cumbres nevadas, incluso en un continuo e inhóspito invierno, que a veces es difícil pensar en ellas con una copiosa floración de variado color. Lo cierto es que la vegetación de montaña puede lucir muy ornamental y es por ello que muchos jardines la incorporan al conjunto de plantas que constituyen el espacio verde, a menudo cultivadas en taludes con rocas que recuerdan a su origen natural.

Hierba en floración en alta montaña © Diana Robinson

Las plantas de montaña y alpinas son curiosas por esa dicotomía entre belleza vegetal y rusticidad para soportar las condiciones climáticas adversas de donde proceden. Dualidad que favoreció la creación para su estudio de colecciones específicas de estas plantas en jardines botánicos del mundo entero para, posteriormente, trasladarse a jardines de uso más lúdico y de recreo.

Jardines que albergan esta peculiar flora procedente de diversas cordilleras montañosas del mundo: Pirineos, Alpes, Himalaya, Andes o Montañas Rocosas. Un conjunto de lugares donde viven especies vegetales dinámicas que van cambiando con el paso de los meses creando nuevos paisajes.

Por supuesto, cuando la temperatura sube, éstas especies botánicas aprovechan el buen tiempo para la floración, formando un panorama peculiar donde contrastan las cumbres nevadas y la floración de las plantas de montaña.

Saxifraga bronchialis

El nombre genérico de esta planta alpina hace referencia a que podía romper la roca con sus raíces, crecer y desarrollarse. Las flores poseen cinco pétalos de color blanco, pero tienen unas motas de color amarillo o rosa muy característicos.

Flor de saxifraga © Amadej Trnkoczy

Hepatica nobilis

Esta flor crece en lugares sombreados por la copa de árboles que forman los bosques asociados a entornos montañosos. Destaca con fuerza por la intensidad del color azul de su flor que sobresale entre la hojarasca que producen los árboles.

Flor de hepática común © Randi Hausken

Androsace alpina

El jazmín de roca alpina es una pequeña mata herbácea oriunda de los Alpes y es especialmente hermosa cuando sube la temperatura, pues sus flores, con cinco pétalos de color blanco y tonalidades rosas, se juntan formando una copiosa roseta floral. Eso si, el período de floración es corto. Puede llegar a crecer hasta una altitud de más de 3.000 metros.

Jazmín de roca alpina © Apollonio Tottoli

Aquilegia pyrenaica

Especie herbácea que la podemos llegar a ver crecer tanto en pastos como en rocallas, pero siempre asociada a la alta montaña, en concreto a los Pirineos. Sépalos y pétalos de la flor son de color azul y contrastan enormemente con los estambres amarillos, los cuales son visitados por abejorros que son sus polinizadores habituales.

Aquilegia pyrenaica © Jean Françoise Bousquet

Globularia trichonsantha

Herbácea que crece en laderas montañosas soleadas y que es fácilmente reconocible porque sus flores son de forma esférica. Es una hierba perenne que alcanza unos 18 centímetros de altura y su floración se alarga desde la primavera hasta bien avanzado el verano.

Globularia trichonsantha © James Ghither

Cerca de cumbres nevadas existe un tesoro botánico. Y solo he mencionado unos pocos ejemplos. Flores de montaña que hacen del paisaje en el que habitan un lugar dinámico que se transforma con el paso de las estaciones.

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