han entrado en una dinámica muy parecida a los prófugos de las películas. Se busca viva o muerta, podría ser un
buen titulo para definir el estatus jardinero que posee hoy en día la hierba de
la Pampa (Cortaderia selloana), que
ha pasado de ser una de las pocas gramíneas que se plantaban de forma
generalizada en parques y jardines, con protagonismo absoluto en medio de una
pradera gracias a su densa panícula blanca, para acabar convertida en planta invasora
de las más virulentas. En la actualidad es buscada para su completa
erradicación.
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| Hierba de la Pampa (Cortaderia selloana) |
Hay
quién considera que muchas de las plantas que hoy en día son consideradas
invasoras son producto de los jardineros que las han cultivado, pues les han proporcionado
un lugar magnífico donde crecer y desarrollarse, echando a un lado a las
plantas autóctonas. Y es que las plantas que pertenecen a la misma región
climática, son susceptibles de colonizar cualquiera de estas regiones. En el
caso del clima mediterráneo, que se distribuye en California, Chile, Sudáfrica,
Sur de Australia y el propio Mediterráneo, son lugares donde las plantas pueden
encontrar acomodo perfectamente en cualquiera de las otras zonas afines según
el ambiente que les rodea.
de la aparición de plantas invasoras se debe a la actividad de la jardinería,
es posiblemente algo exagerado. El
verdadero peligro ecológico con el establecimiento de poblaciones de plantas
aloctonas, es el desconocimiento de las especies vegetales y la botánica por la
que se rigen. Si en los viveros y garden
centers se informa explícitamente a los compradores de los riesgos que conlleva
comprar una planta exótica y si los jardineros que realizan nuevas plantaciones
están bien formados, se evitarían muchos problemas de índole ecológica porque
las plantas cultivadas se pueden controlar con los trabajos de jardinería.
Claro está, previniendo antes de que se produzca la invasión.
Pampa cruzó el Atlántico procedente de Argentina, y con destino el norte de
España, mezclada con granos de otras gramíneas para fines alimenticios en la
década de 1940. El valor ornamental de aquel “plumero” blanco pronto se hizo extensible a los jardines y a las
floristerías donde también era muy apreciada para arreglos florales. Pero la
hierba de la Pampa encontró en la humedad ambiente y las temperaturas suaves,
un excelente medio por el que propagarse a lugares donde no había sido
invitada, poniendo en grave riesgo los ecosistemas que iba colonizando. En la
actualidad, la hierba de la Pampa se encuentra incluida dentro del Catálogo Español de Especies Exóticas
Invasoras y su venta está prohibida en el Península Ibérica.
control de la hierba de la Pampa se puede realizar por
varios medios. Lo principal es eliminar las panículas antes de que aparezcan, aunque
existen varias formas de poner en práctica ésta labor siendo unas más
respetuosas con el medioambiente que otras. El fuego es inútil, porque las raíces
sobreviven bajo el suelo y pueden verse afectadas las plantas autóctonas cercanas.
Es posible utilizar también un herbicida foliar para acabar con la Cortaderia selloana. Pero las formas más
ecológicas para establecer un control sobre la hierba, es realizar siegas continuas
y, sobre todo, el pastoreo con ganado antes del crecimiento del plumero para
evitar la reproducción a través de semillas.
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