Desde tiempos remotos las flores se encuentran envueltas en una simbología mística que nos ha llegado hasta nuestros días en formas de historias, leyendas y mitos. El ser humano les ha atribuido un significado especial, distinto del botánico, y las encontramos en cuentos populares, en la mitología griega, como flor nacional en países,…, se les ha conferido en definitiva un papel relevante como portadora de dones más allá de su función natural polinizadora.
Flores de crisantemo © Jardines Que Me Gustan
No me cansaré de decirlo, pero es que la pasiflora es una de mis flores favoritas. Normal, es un bellezón. Pues bien, la flor de la pasión (Passiflora spp.) es un género cuyas especies se distribuyen principalmente en América y sin embargo se asocia a la pasión de Cristo un suceso que ocurrió siglos antes del descubrimiento. Y es que la forma de la pasiflora posee singularidades que la comparan con la corona de espinas.
Pero la pasiflora también se asocia a una dramática historia de amor ocurrida entre una joven de nombre Mburucuyá y un joven guaraní. Un clásico. Como en Romeo y Julieta, dos jóvenes amantes de familias (culturas diferentes) que se enamoran y viven su pasión en secreto. El padre de ella se entera, asesina al joven guaraní y Mburucuyá, rota de dolor, acaba con su propia vida clavándose en el corazón una flecha de plumas quedando en su pecho como una flor. Posteriormente, en el lugar donde cayó muerta Mburucuyá surgió una planta trepadora nunca vista hasta la fecha con una espectacular y hermosa flor.
Flor de pasiflora © Jardines Que Me Gustan
En esto del significado de las flores es frecuente que aparezca una nueva flor en el lugar donde yazca alguien. Al menos es el mismo caso del joven Narciso, aunque con la particularidad de que se enamoró de si mismo y murió embelesado contemplado su imagen en el reflejo de un estanque. Y todo por no corresponder al amor que le procesaba la ninfa Eco, que despechada se consumió hasta quedar solo su voz en una lúgubre cueva. A la diosa Némesis no debió gustarle como acabó Eco y condenó a Narciso al final ya comentado. Para que después digan que ser guapo son todo ventajas.
Detalle de la flor de narciso © Illuvis
Curiosamente, al cardo se le considera una planta fea e, incluso, se utiliza como adjetivo en este mismo sentido. Sin embargo, a mi me parece que es una de las flores espontáneas más hermosas que nos regala la primavera. Además, tiene el mérito de haberse convertido en la flor nacional de Escocia y simplemente por evitar una incursión vikinga una noche de hace muchos años. Los saqueadores se introdujeron en terreno escocés y al ser pinchados por las espinas que envuelve al cardo en tallo, hojas y bráctea de la flor, no pudieron reprimir los gritos que alertaron a los escoceses y tuvieron tiempo de reaccionar rechazando el ataque. Y fue así, en aquella épica noche, como comenzó a fraguarse la historia de la flor que se convertiría en el símbolo nacional.
Flor de cardo © Jardines Que Me Gustan
Existen tantos ejemplos como flores. Creo que el ser humano no puede evitar hacer suyo aquello que conoce de toda la vida, de mirar las cosas que crecen de la tierra con cierto respeto y envolverlo un halo de leyenda, las cuales se transforman en la manera más esencial de transmitir conocimiento. Cuentos que conocemos desde pequeños, que quizás nos lleguen muy distorsionados, pero que constituyen el germen para atribuir un reconocimiento que va más allá de lo vegetal y otorgar un significado casi onírico a las flores.
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