Las plantas que con tanto esmero cultivamos en el hogar se enfrentan a una serie de peligros que pueden mermar su vitalidad o, incluso, llegar a hacerlas marchitar para siempre. Plagas, enfermedades y carencias acechan a las plantas, pero si estamos atentos a los síntomas que provocan podremos evitar o paliar los daños que producen.
Planta de monstera en el hogar © Anca Dorneanu
Plagas
Las plagas son insectos o ácaros que realizan algún tipo de daño, directa o indirectamente, a las plantas que cultivamos. Hay varios síntomas que provocan las plagas en los vegetales y que podemos detectar para solucionar los problemas derivados.
Algunos lepidópteros se alimentan de las plantas y van dejando los bordes de las hojas roídos. Otros insectos se conocen como minadores porque van dejando finas galerías en el interior de las hojas y que se muestran con una clara decoloración blanca. Los insectos chupadores introducen su estilete en el interior de los vegetales y absorben los líquidos desde su interior. Las hojas y otros órganos de las plantas acaban amarilleando y, cuando están muy afectadas, se arrugan y caen. Y los ácaros podremos detectarlos cuando hace mucho calor por los hilillos blancos de su tela y que dejan en el envés de la hoja.
Los pulgones absorben líquidos del interior de la plantas © Efraim Stocher
Enfermedades
Las enfermedades están provocadas por hongos patógenos, bacterias y virus. Aunque en algunos casos es necesario utilizar tecnología de detección para determinar la causa de la enfermedad de una planta, muchos de los síntomas que provocan estos patógenos se pueden detectar a simple vista.
Por ejemplo, existen algunos virus que provocan mosaicos en las hojas de las plantas. El aspecto de esta enfermedad es un conjunto de teselas encajadas sobre la superficie foliar que en realidad son una serie de decoloraciones que pueden llegar a aparecer completamente transparentes.
Los hongos patógenos, que son los que provocan las llamadas enfermedades criptogámicas, se manifiestan con varias formas. Cuando la planta esta cubierta con una especie de polvillo fino blanco, es que esta atacada con un hongo llamado oídio. En cambio, la negrilla, como su propio nombre indica, se manifiesta porque plagas de pulgones, cochinillas y moscas blancas secretan una sustancia azucarada pegajosa llamada melaza sobre la que se asienta el hongo dando lugar a zonas del vegetal de color oscuro. El mildiu se detecta al principio con manchas verde claro en los tejidos vegetales, que después se vuelven amarillentas y marrones. Y para finalizar el punto de hongos patógenos, si observamos un polvillo grisáceo y esponjoso sobre hojas y tallos puede que nos estemos en topando con un caso de brotitis.
Polvillo gris de brotitis © Svetlana Lisova
Carencias
Las carencias se producen cuando a la planta le falta algún mineral del suelo, pues nitrógeno, fósforo, potasio, hierro o magnesio son sus nutrientes esenciales que necesita para vivir. Cuando la planta se muestra alargada o raquítica puede tratarse de un déficit de nitrógeno. La deficiencia del fósforo se manifiesta con una inhibición en el crecimiento del tallo, así como, las hojas se vuelven de un color azul verdoso. Por otro lado, si a una decoloración de las hojas le sumamos falta de floración se debe a la falta de potasio. Y, por último, si las hojas se vuelven amarillas mientras los nervios permanecen verdes podemos estar hablando de un caso de clorosis férrica, una enfermedad provocada por la carencia de hierro y magnesio.
Carencia en hierro © Jardines Que Me Gustan
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