Los árboles de la arboleda

Ya sea de manera natural o plantados en un espacio verde, cuando un conjunto de árboles cuenta con escasa representación en vez de bosque lo llamamos arboleda. Esto no quiere decir que haya una relación entre cantidad y belleza, pues un pequeño grupo de árboles, sean de una única o de varias especies, conserva todo el valor ornamental y mantiene los beneficios ambientales que genera.

Cielo nublado entre la copa de los árboles © Jardines Que Me Gustan

Durante el movimiento artístico barroco, que dio como resultado el jardín de estilo francés, se recogió una antigua idea: el bosquet o bosquecillo. Anteriormente ya hubo intentos en el Renacimiento de poner en práctica esta idea de la arboleda, que a su vez tomaba la idea de la Antigua Grecia. Y es que el gran aporte de la jardinería griega, el genius loci, rescataba la armonía entre la evocación natural y la naturaleza de un espacio verde, pues el genio del lugar otorga un espíritu que hace único a cada jardín.

Arboleda © Thobard

Platón, en la Academia de Atenas, ya ensañaba filosofía paseando bajo las copas de este bosquecillo conformado por árboles de cualidades esculturales en troncos y ramas. Por eso podemos afirmar que fue en la Grecia clásica cuando surge la idea de los primeros paseos y alamedas sombreadas por olmos o álamos. En la actualidad aún conservan ese primer origen, pues las arboledas invitan a la reflexión mientras caminas bajo las copas de los árboles.

Conjunto de álamos © Fietzfotos

Otra característica de las arboledas artificiales es que están influenciadas por el control y mantenimiento humano, en especial aquellas que se encuentran en entornos urbanos o próximos a ellos. Pequeña población de árboles que, a pesar de la actuación en jardinería que reciben, no tienen necesariamente un aspecto ficticio pues las podas en éstos árboles pueden ser únicamente de formación y clareo para así conservar la arquitectura natural de cada especie.

Los beneficios medioambientales de la arboleda para los entornos urbanos son variados: fijación del CO2 atmosférico reduciendo el nivel polución en el aire, absorción de las radiaciones solares para realizar la fotosíntesis disminuyendo la temperatura ambiental, una mejor humedad ambiental, reducción del polvo en el aire…etc.

Alineación de olmos © Penny

Así mismo, una arboleda posee atributos prácticos ya que contribuye a formar una pantalla visual y sonora de aquellos elementos urbanos discordantes o, por el contrario, puede servir para resaltar elementos arquitectónicos interesantes por contraste entre la vegetación y las construcciones colindantes.

Pero el atractivo de la arboleda va más allá de lo beneficioso y lo práctico, pues un conjunto de árboles a los que se les ha aplicado unos criterios aceptables de planificación, plantación y mantenimiento puede llegar a crear espacios bucólicos en un rincón determinado de un parque o un jardín.

Agrupación de árboles en un parque © Jardines Que Me Gustan

A la arquitectura de los árboles se le une el dinamismo de las propias especies vegetales que van cambiando su aspecto con el paso de las estaciones, formando, desarrollando y mudando su follaje, construyendo lugares cautivadores los cuales, tal vez, son habitados por un genio que lo hace único.

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