Como todos los seres vivos, una planta posee un ciclo de vida cuyo inicio se da cuando la semilla germina y concluye con la obtención de una nueva semilla o, lo que es lo mismo, un nuevo descendiente. Y es que, durante este ciclo ocurren una serie de estadios intermedios que determinan cada fin de etapa vegetal. Períodos que dependen, cuando hablamos de plantas, de si nos referimos a una hierba o un árbol.
Scabiosa columbaria es una hierba agreste © Jardines Que Me Gustan
De una forma muy general podemos describir estos estadios, que en realidad son fases más que conocidas en jardinería, como el estado de semilla, el proceso de germinación, la fase de plántula, alcanzar la edad adulta del vegetal y la formación de la flor que terminará con la producción de una nueva semilla.
Cuando un vegetal finaliza uno de estos estadios, digamos que termina una etapa de su ciclo de vida para comenzar la siguiente.
Claro que si tenemos en cuenta que, por un lado, las hierbas espontáneas tan solo viven unos pocos meses y, por otro lado, hay árboles que viven cientos de años, los ciclos de vida entre hierbas y árboles están descompensados. Además, los árboles florecen y producen semillas en repetidas ocasiones, pudiendo vivir muchos fines de etapa, mientras que las hierbas agrestes, una vez que florecen, se secan y marchitan para siempre.
Árbol adulto © Spodzone
Las plantas según el calendario
No obstante, aunque las plantas tengan su propio ciclo de vida, no son ajenas al paso de los años tal y como los contamos los seres humanos. Claro que esto es una obviedad pues todo vegetal cambia en función del paso de las estaciones.
Las plantas son dinámicas y, si observamos a las hierbas, nos muestran claramente el paso del tiempo de un paisaje gracias a los cambios estacionales que experimenta. Primavera, verano, otoño e invierno. En un espacio verde hay cambios de color y volumen que lo van moldeando a lo largo del año.
Plántula © Samuel
Existe un estilo de jardinería donde estos cambios estacionales provocados por plantas herbáceas están muy presentes, los llamados jardines de siembra de perennes.
Estos jardines tienen como efecto conseguir un efecto natural conformando asociaciones de plantas que crecen de forma espontánea en la naturaleza. Para diseñar uno de estos jardines hay que abandonar la idea de la siembra aleatoria y crear contraste mediante bloques estancos de grupos de plantas. Así las hierbas usadas durante la plantación no colonizan el bloque adjunto y mantienen la proporción original de siembra.
Pradera de hierbas
Los árboles también nos muestran una transformación a lo largo del año, en especial aquellos que son caducos, pues quedan bien visibles los cambios que se van produciendo en el follaje. Pero es que, además, el grosor de los troncos de las plantas leñosas, con gran intervención de la lignina, va dejando una serie de anillos concéntricos que corresponden al aumento de formación de biomasa.
Anillos de crecimiento que nos permiten establecer la fecha de sucesos medioambientales que ocurrieron en el pasado. Concretamente, el ancho de los anillos nos da información de ataques de plagas, fuegos que afectaron a los árboles y las relaciones de la población animal con el bosque.
Anillos de crecimiento en el tronco de los árboles © James St. John
Resumiendo, el paisaje no es ajeno al paso del tiempo. Hierbas y árboles poseen su propio ciclo de vida que se encuentra influenciado con el paso de los años que va marcando el calendario.
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