Los bulbos son un engrosamiento de la base de las hojas de plantas que crecen en roseta y que almacenan nutrientes para pasar un período de latencia. Una vez pasado este período, la planta vuelve a desarrollar un tallo que da una flor. En este artículo diferenciamos los bulbos originales, que son un engrosamiento en la base de hojas, de otros órganos acumuladores de nutrientes como rizomas y cormos, los cuales, también se les llama bulbos o, más bien, plantas bulbosas.
Inflorescencia esférica © Neil Cummings
Las plantas bulbosas se propagan en jardinería mediante el desarrollo de estos órganos engrosados, a los que podemos separar de la planta madre, enterrar en otro lugar y obtener descendencia. En este sentido, los diferentes órganos que se engrosan son las raíces en el caso de los rizomas y los tallos en el caso de los cormos.
Bulbos © Mcronny
Las plantas que acumulan nutrientes y agua en la base de las hojas son curiosas, porque algunas de ellas no se consideran ornamentales pero, al mismo tiempo, son cautivadoras. Me refiero a las plantas del género Allium, es decir cebollas, ajos y puerros, que si bien se cultivan porque son comestibles poseen versiones de si mismas que se cultivan como planta de jardín por la belleza de sus flores.
Detalle de las flores de bulbo del género Allium © Monteregina
Las inflorescencias de estos bulbos son de tipo esférico lo que ayuda a romper la monotonía visual con respecto a la forma de otros elementos vegetales, característica que se ve incrementada por la variedad de color en las que las podemos encontrar. Más o menos compactas, destacan porque vienen a ser como burbujas de diferente color y tamaño que acaban creando una especie de firmamento tras un fondo verde.
Contraste de las inflorescencias esféricas en la vegetación © Bernard Spragg
Además, son esferas florales dinámicas en el tiempo, pues van creando diferentes contrastes con el paso de las estaciones añadiendo formas curvas a la vegetación cuando la delineación de parterres o la masa arbustiva se va desdibujando por exceso o déficit del desarrollo vegetal.
Y es que las inflorescencias esféricas se forman sobre un tallo robusto y, al poseer un volumen tan bien definido, causan un impacto aún más fuerte con respecto al conjunto de especies vegetales del jardín. Impacto que se ve favorecido por encontrarse la esfera floral sobre un estrecho y largo tallo ya que todo el protagonismo visual lo acapara la propia inflorescencia.
Inflorescencias esféricas sobre el tallo © Amadej Trnkoczy
Allium hollandicum es uno de estos bulbos que pertenece al grupo vegetal de los ajos y que se cultiva con fines ornamentales debido a la enorme esfera de color púrpura que posee. La planta desarrolla una roseta de abundantes hojas alargadas y estrechas de cuyo epicentro emerge un tallo sobre el que se corona la inflorescencia. La cual, por cierto, es muy apreciada por insectos polinizadores.
Inflorescencias de color blanco © Proteinbiochemist
Una planta bulbosa que ha tenido enorme popularidad y por ello posee cultivares de renombre. Éxito alcanzado por atesorar una inflorescencia esférica que proporciona una serie de atributos que enriquecen al conjunto de especies vegetales que conforman el jardín.
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