Por orden del emperador Adriano, entorno al año 126, quedó finalizado el Panteón de Roma. Un recorrido de más de un siglo desde que Marco Agripa ordenase la construcción de un templo anterior durante el gobierno de César Augusto. Un edificio circular con un pórtico de grandes columnas corintias de granito, en cuyo capitel, prisionero del tiempo, rebosan las hojas de acanto.
Flor de acanto © Jardines Que Me Gustan
Se atribuye esta decoración de capiteles al artista de la Grecia clásica Calímaco, que según una antigua leyenda vio una canastilla sobre la que se enredaban las hojas de acanto en el túmulo de una joven. Hablamos de los años alrededor del 432 al 408 a. C. y desde entonces el acanto (Acanthus mollis), es una planta que se ha encontrado íntimamente relacionada con lo divino.
Capitel Panteón de Roma © Caigua
Estatus elevado o poder es otro de los atributos del acanto, que al igual que ha ocupado un lugar destacado en el panteón de los dioses, lo ha hecho igualmente en espacios ajardinados desde la antigüedad. Parterres, arriates, alcorques o rocallas han sido poblados por el acanto, cuyas enormes hojas, al igual que en los capiteles corintios, han rebasado los limites en muchos de los jardines que hoy en día consideramos históricos.
Características botánicas
Es una planta que siempre ha estado relacionada con la cultura clásica europea porque su hábitat natural está ubicado siguiendo la costa mediterránea. Concretamente, Acanthus mollis se distribuye por el sur de Europa y el norte de África. Por eso es tan frecuente encontrarlo en jardines de la zona, mientras que su presencia se va desvaneciendo a medida que nos desplazamos hacia el norte en Europa y hacia el sur en África. Generalmente no supera los trescientos metros de altitud.
Hojas de acanto © Jardines Que Me Gustan
El acanto tiene una morfología que consiste en una roseta basal de la que emergen grandes hojas de color verde oscuro. Estas, que inspiraron a los artistas de la antigüedad, se encuentran divididas en varios lóbulos dentados y tienen una longitud que puede alcanzar los sesenta centímetros. A caracoles y babosas les encanta como alimento y por ese motivo es frecuente ver perforaciones en la superficie foliar.
A pesar del ataque de los diversos moluscos, es una planta muy resistente que forma masas arbustivas muy tupidas y que pueden sobrevivir durante décadas. Se propagan fácilmente por tubérculos, pero también posee un sistema de reproducción sexual en el que intervienen sus flores. La inflorescencia es muy apreciada en jardinería por tener un enorme valor ornamental. Tiene forma de espiga larga y cilíndrica, posee numerosas flores y es el cáliz el que más destaca pues el labio superior es de color purpura y el inferior de color marfil, dando un resultado muy llamativo.
Gotas de agua sobre inflorescencia de acanto © Jardines Que Me Gustan
Unas características botánicas las del acanto: masa vegetal tupida, rusticidad e inflorescencia ornamental entre los meses de abril a mayo, que lo hacen candidato a continuar presente en jardines mediterráneos, al igual que en las columnas del panteón de Roma, prisionero del tiempo al menos otros mil años más.
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