El estrambótico y peculiar caso del madroño

Ser un arbusto con la capacidad de convertirte en un pequeño árbol y ser autóctono de la zona, te hace merecedor de brillar con luz propia en muchos espacios verdes. En especial en aquellos próximos al Mediterráneo. Con la madurez del fruto del madroño (Arbutus unedo), aparecen esas pinceladas de color amarillo o rojo tan peculiares que decoran de manera natural muchos jardines. A falta de flores… buenos son frutos como los del madroño.

Hojas y frutos del madroño © Jardines Que Me Gustan

El fruto, de color rojo anaranjado cuando esta maduro, es una baya carnosa, esférica, de piel rugosa, cubierta de pequeñas puntas cónicas. Utilizado en la industria agroalimentaria, es un fruto comestible rico en vitamina C, con sabor poco intenso y que madura los últimos meses del año. Tarda un año en madurar, por eso no es raro ver en la misma rama las flores del año y los frutos maduros que nacen de las flores del año anterior.

Frutos rojos y amarillos de madroño © Jardines Que Me Gustan

Y si lo peculiar del madroño esta en su fruto, lo estrambótico se encuentra en su amor por el fuego. No solo porque sea resistente a incendios, es que además su reproducción se ve favorecida por el fuego.

Una planta pirofílica es aquella que gracias al fuego consigue eludir el letargo de las semillas y lo hace a través de dos vías: aumento de la temperatura o acción de los gases desprendidos.

Es decir, que la vida se abre camino como puede y el madroño al ser una planta pirofílica utiliza un cambio drástico del medio en beneficio propio mientras que otras plantas más sensibles al fuego se ven obligadas a cederle el nicho ecológico. Ya vimos los casos de eucalipto y taray y como aprovechan determinados mecanismos estableciendo una competencia agresiva por la superficie disponible.

Frutos y flores de madroño © Lotus Johnson

En cuanto al madroño en el jardín, posiblemente sea España el país donde más uso tenga en este sentido. Aunque no es porque posea un beneficio ecológico con respecto al fuego, sino por lo ornamental de la planta. He mencionado el fruto, pero las flores también tienen cierta belleza. Tienen forma de campana pequeñita, son de color blanco y cuelgan en inflorescencia resaltando aún más el atractivo del madroño.

Detalle de las flores © Unconventional Emma

Como árbol alcanza unos seis metros de altura, característica que ayuda a la hora de la elección del arbolado urbano. Al no tener dimensiones elevadas, puede ser utilizado como arbolillo de viario en calles con poco espacio y acera estrecha para que no interfiera con el mobiliario urbano ni con el tránsito peatonal y de vehículos.

Madroño de jardín © Leonora (Ellie) Enking

El cultivo del madroño en espacios verdes es super fácil debido a su rusticidad. Prefiere suelo ácido, rico en nutrientes, bien drenado y una exposición directa del sol. Cubriendo estas necesidades obtendremos una espesa copa formada por hojas lanceoladas, algo serradas por el borde, de un verde oscuro muy intenso por el haz, así como, de un color mucho más pálido en el envés.

Otras lecturas recomendadas:

El paradigma del eucalipto

Taray y el mar

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Comentarios

4 respuestas a «El estrambótico y peculiar caso del madroño»

  1. Avatar
    Mario C. paisajista

    el fuego y las plantas…. cuanto da de si… impresionan algunas "escobas" cuando hay fuegos o en el calor veraniego oyes explotar sus vainas expulsando sus semillas…. las plantas mediterraneas sobreviven así… el abandono de los usos tradicionales del monte favorecen un extra de este combustible generando autenticas trampas mortales

    1. El fuego desde la antigüedad ha tenido un significado de renovación. ¿Recuerdas el mito del 'Ave Fénix' que renace de sus cenizas? Yo lo veo un poco así, aunque es cierto que nunca debe escapar a nuestro control, el fuego en la naturaleza cumple una función.
      Un abrazo, Mario.

  2. Avatar
    La Biosfera de Lola

    Hola José Luis. Preciosa entrada. Me encantan los Madroños, aquí también tenemos y en algunos lugares son muy abundantes. Los hay con frutos pequeños y otros más grandes, la pena es que no se puede abusar. Un fuerte abrazo.

    1. Aquí en el sur los he utilizado mucho como árbol ornamental en jardines, en especial aquellos con un estilo rústico o de sierra. Hace poco lo vi en alcorques en una localidad de la sierra de Huelva y quedan muy bien como arbolado de viario. Es un arbolillo no muy grande que se adapta a calles estrechas y resistente con lo que no necesita mucho mantenimiento.
      Un abrazo, Lola.

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