La desintegración otoñal de las semillas del abedul

El abedul es un árbol mítico. De hecho, en la antigua cultura celta lo nombraron betu y de ahí procede el nombre del género de éstos árboles, Betula, siendo la especie más característica en jardinería Betula pendula.

Bosque en otoño © Hervé Simon

En la actualidad, la mitología celta está muy idealizada, y desde ese prisma romántico se nos muestra al abedul como símbolo de renovación, dotado de un poder clarividente y protector. Identificado con el dios celta del sol, Belenus, el abedul se asocia a la luz, a la sabiduría o la claridad mental y en el pasado se usaba para ahuyentar a los malos espíritus. Incluso, las varas mágicas de los druidas se construían con las ramas de este árbol.

Bosque de abedul © Pekka Nikrus

Variedades de abedul

Como árbol ornamental es destacable su rápida capacidad de crecimiento, pues en tan solo 10 años puede alcanzar 5 metros de altura. Característica que lo hace un buen candidato para crear una atmósfera con una abundante masa verde en poco tiempo en un jardín pero, a su vez, esta rapidez del abedul por crecer y desarrollarse provoca que no sea tan longevo como otras especies arbóreas que llegan a ser milenarias. Aún así puede alcanzar la nada despreciable cantidad de 150 años de vida.

Brotes de hoja de abedul © Nina Laasso

B. pendula ha dado lugar a diversos cultivares que difieren en la forma de la copa como fastigiata, que tiene un porte piramidal estricto, o youngii, que posee una forma de copa exageradamente caída, similar a la del sauce llorón. El abedul también posee un cultivar destacado por el color de las hojas y que se llama purpurea. Otro cultivar destacado es delecarlica que posee las hojas profundamente lobuladas.

Betula pendula youngii © Arb O’Retum

Betula pendula purpurea © Katarina Milanovic

La corteza de Betula pendula es lisa y de color blanca con manchas grises transversales. Es realmente destacable tanto en estaciones calurosas entre el follaje verde, como en las estaciones frías cuando las hojas se van volviendo de color pardo y caen.

Las semillas de abedul y el otoño

Las semillas de abedul son aquenios, es decir que son frutos secos, bastante diminutos y que cuentan con dos alas membranosas que parecen de papel. Éstas les sirven para “volar” cuando se sueltan del árbol, pudiendo llegar aún más lejos si son ayudadas por el viento. Como son excelentes árboles pioneros, colonizan tierras de barbecho, terrenos degradados y pastos en desuso.

Betula pendula © Andreas Rockstain

La travesía aérea del fruto del abedul tiene lugar durante el otoño y una vez completada, para poder liberar la semilla que porta, las estructuras aladas del fruto se desintegran, integrándose en el ecosistema del suelo y comenzando un nuevo ciclo vital.

Frutos con la semilla dentro © Arb O’Retum

El abedul es un árbol mitológico. Más allá de la botánica como ciencia, de los cultivares curiosos o de que el fruto, después de “volar” una gran distancia se desintegra para liberar la semilla que alberga, es un árbol que se encuentra dotado de poder clarividente y protector.

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