Una planta de interior de las más cultivadas es el crotón (Codiaeum varigatum), quizás debido a la exótica coloración de sus hojas. Aunque de inicio es una planta ornamental de fácil cuidado, pueden surgir algunas incidencias, por ejemplo, que sus hojas cuelguen o incluso que caigan.
Crotón © Carl Lewis
Crotón es una planta de origen asiático. Un arbusto que puede llegar a medir 3 metros cuando crece en su medio natural, aunque en jardinería solemos cultivarlo en contenedor para interior y no lo llegamos a ver tan crecido.
Y es que crotón, al ser una planta de origen tropical y habitar bajo la sombra de especies vegetales frondosas y más altas, se cultiva en interior porque así recreamos el entorno en el que le gusta crecer. Además de baja incidencia de luz, también necesita para su desarrollo evitar temperaturas inferiores a 10º centígrados y abundante humedad del aire.
Hojas de crotón © John
Pero por lo que realmente destaca crotón es por sus hojas que son grandes, gruesas y coriáceas. Un hermoso follaje, diferente a la gran mayoría de plantas de jardinería, con una policromía rojiza y amarilla muy llamativa. También son hojas perennes y no caen al llegar otoño por lo que mantienen su atractivo durante todo el otoño.
¿Por qué cuelgan y caen las hojas de Crotón?
Uno de los errores más comunes al cuidar plantas de interior es que excedemos regando, pues nos parece que las plantas van a querer cuanta más agua mejor y que no van a rechazar nada. Pero esto es un error.
El sustrato donde se desarrollan las plantas, no es compacto y se encuentra atravesado de diminutos orificios llamados poros que contiene el agua y el aire que necesitan las raíces. Este sustrato es como un recipiente y si saturamos todos los poros con agua, las raíces no pueden respirar y se asfixian.
Flores de crotón © Mauricio Mercadante
Cuando hemos regado demasiado un crotón (o cualquier otra planta), sus hojas cuelgan y caen. Este síntoma es igual a las hojas marchitas por sequía, pero se diferencia en que las hojas por exceso de agua están turgentes, mientras que las hojas que se caen por sequía están crujientes y al tocarlas se quiebran con facilidad. En el caso del crotón, al ser las hojas coriáceas y poseer cierta dureza, es más difícil diferenciar.
¿Qué hacer cuando hemos regado en exceso?
Cuando esto sucede, hay que dejar de regar inmediatamente. El encharcamiento del sustrato no solo provoca la falta de aire, ya que también favorece la proliferación de hongos patógenos a los que las condiciones de alta humedad y bajo contenido de oxigeno les favorece. Hongos que son difíciles de eliminar cuando ya están en el sustrato.
Para paliar los efectos de estos patógenos hay que sacar la planta del contenedor donde se encuentra, limpiar todo lo posible la tierra que puedan tener, aplicar un fungicida y trasplantar la planta a otro contenedor con sustrato libre de hongos.
Crotón en interior © Charlie & Melody Wambeke
Por este motivo es más fácil recuperar una planta que padece el efecto de la sequía. Con tan solo volver a regar, la planta en horas puede recuperar su buen aspecto ornamental.
En cambio, las plantas que han sufrido el estrés del encharcamiento y la asfixia radicular hay que tratar de eliminar los hongos patógenos que provocan la pudrición de las raíces primero y, después, del resto de la planta. En caso de no poder hacer un trasplante tan agresivo porque la planta no lo tolera, hay que esperar a que el sustrato esté complemente seco y si es posible aplicar el fungicida.
Hojas coriáceas © Ken Bosma
Cuando lo hayamos conseguido hay que volver a regar, pero esta vez con menos frecuencia. Y tal vez así, podamos recuperar plantas como el crotón, una especie vegetal cultivada en interior y que podemos traer de vuelta para disfrutar del valor ornamental que poseen sus llamativas hojas coriáceas.
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