El heliotropismo es un mecanismo botánico fundamental para el desarrollo y crecimiento de las plantas. Consiste, básicamente, en una norma inquebrantable para las plantas, pues deben crecer buscando la luz del sol. Pero existe otra norma que hace que la primera norma de un giro de 180 grados. El geotropismo es el mecanismo botánico inverso y ocurre cuando la planta se desarrolla en el sentido que le indica la fuerza de la gravedad.
Brote floral de peonia © Bernard Spragg
Polaridad que sirve a las plantas para que tallos, hojas y flores exploren el medio aéreo y que las raíces se sumerjan en la oscuridad que hay bajo tierra. Las artífices de que ocurra esta curiosidad botánica son unas células especializadas que se encuentran en la punta de los órganos vegetales.
Brotes de hojas nuevas que siguen el heliotropismo © Jardines Que Me Gustan
En el caso del heliotropismo, éstas células especializadas, cuando reciben la luz del sol, activan una serie de mecanismos químicos que actúan a modo de órdenes para que cada órgano vegetal se desarrolle y crezca en la dirección que le corresponde. En el caso del geotropismo, las células especializadas en la punta de las raíces sienten el impulso de la gravedad terrestre y transmiten ordenes a través de sustancias químicas para que crecer penetrando en la tierra.
Plántulas de rúcula germinado © Jardines Que Me Gustan
Cymbalaria muralis es una hierba que crece en lugares húmedos trepando por muros y rocallas. A veces es considerada mala hierba, pero existen variedades que se utilizan en jardinería como planta ornamental.
Puede llegar a formar matas muy tupidas en las paredes por las que se desarrolla y lo consigue con tan solo unas pequeñas hojas redondeadas de color verde muy intenso. Cuando llega el momento de la floración, sobresaliendo a través de esta mata tupida, aparecen flores con diminutos pétalos de color violeta; flores que han desarrollado un sistema de propagación que aprovecha el heliotropismo y el geotropismo como una estrategia de supervivencia muy curiosa.
Hojas y flores de cimbalaria © Jardines Que Me Gustan
Y es que las flores de Cymbalaria muralis utilizan primero heliotropismo, durante el proceso de antesis o proceso de expansión de la flor, y, cuando están fecundadas, invierten el sentido de crecimiento utilizando geotropismo. De esta manera, las flores dejan de buscar la luz e invierten la dirección de desarrollo para volverse y depositar las semillas en las grietas del muro que habita cimbalaria.
Una estrategia que permite a las semillas de cimbalaria llegar, preferentemente buscando la orientación más fresca posible, a otras zonas del muro que habita la mata original. Una vez en la nueva grieta, cuando se dan las condiciones de humedad apropiadas, las semillas germinan y las células terminales de las plántulas que emergen activan el heliotropismo buscando la luz. Cuando se produce la floración, se completa el ciclo y la flor de la nueva planta invierte a geotropismo dejando las semillas en otro lugar del muro.
Cimbalaria creciendo sobre un muro © Jardines Que Me Gustan
Heliotropismo y geotropismo es una polaridad que sirve a las plantas para que unos órganos vegetales se desarrollen en el medio aéreo y que otros órganos se sumerjan bajo tierra. Y es una planta trepa muros, Cimbalaria, quien utiliza esta polaridad como una curiosa estrategia de propagación.
Otras lecturas recomendadas:
Flores y cultivares de las rudbeckias
Espero que te haya parecido interesante. Si es así, te animo a dejar tu comentario y compartir este artículo ¡Gracias!






Deja una respuesta